Palabras para El Alma – Pensamientos

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Pensamiento: “LA MURALLA” [29-11-16]

by palabras alma on 29/11/2016

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LA MURALLA

Una vez un hombre estaba siendo perseguido por varios malechores que querían matarlo. El hombre, corriendo, volcó en un atajo que salía de la carretera y sentía miedo y en la desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:

– “Dios Todo Poderoso haced con que dos ángeles vengan del cielo y tapen la entrada de la trilla para que los delincuentes no me maten”

En ese momento escuchó que los hombres se aproximaban a la trilla donde él se escondía y vio que en la entrada de la trilla apareció una minúscula araña. La araña comenzó a tejer una teia en la entrada de la trilla.

El hombre se puso a hacer otra oración cada vez más angustiado:

– “Señor, yo os pedí ángeles, no una araña. Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada de esta trilla, para que los hombres no puedan entrar y matarme”.

Abrió los ojos esperando ver un muro tapando la entrada y vio sólo la araña tejiendo la tela. Estaban los malhechores entrando en la trilla, en la cual él se encontraba esperando sólo la muerte, cuando pasaron enfrente de la trilla el hombre escuchó:-

-”Vamos, entremos en esta trilla!”

– No, no está viendo que tiene hasta telaraña!? Nada entró por aquí.

Continuemos buscando en las próximas trillas”

La fe es creer en lo que no se ve, es perseverar delante del imposible.

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Pensamiento

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Pensamiento: El pasado [26-11-16]

by palabras alma on 26/11/2016

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Pensamientos

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Palabras para El Alma – Pensamientos

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Pensamientos: “PLEGARIA INDÍGENA”

by palabras alma on 27/09/2016

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Pensamientos: PLEGARIA INDÍGENA

No te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí. No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando.
Soy como un diamante en la nieve, brillando
Soy la luz del sol sobre el grano dorado
Soy la lluvia gentil del otoño esperado

Cuando despiertas en la tranquila mañana,
Soy la bandada de pájaros que trina
Soy también las estrellas que titilan,
mientras cae la noche en tu ventana

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Palabras para El Alma – Pensamientos

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Cada dia es un regalo

Una anciana de 78 años, elegantemente vestida, bien perfumada, perfectamente maquillada y con su cabello arreglado a la moda como acostumbraba estarlo cada día, se dirigía, acompañada de un caballero, hacia un asilo que sería en lo adelante su hogar.

Su esposo había fallecido recientemente, lo que motivaba esta mudanza…

Después de muchas horas de esperar pacientemente en el recibidor del asilo, sonrió dulcemente, cuando se le dijo que su cuarto estaba listo.

Mientras se desplazaba con su andadera hacia el elevador, le dictaron una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las cortinas que colgaban de su ventana.

“Me encanta”, afirmó, con el entusiasmo de un niño de 8 años al que le acaban de entregar una nueva mascota.

“Sra. Jones, no ha visto el cuarto, espere”. “Eso no importa”, respondió.

“La felicidad es algo que decides con el tiempo.

Si me gusta o no mi cuarto, no depende de cómo estén arreglados los muebles, depende de cómo arregle mi mente.

Ya decidí que me gusta.

Es una decisión que hago cada mañana, cuando me levanto. Tengo la elección; puedo pasar el día en la cama, repasando la dificultad que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan, o salir de la cama y estar agradecida por las partes que sí funcionan.

Cada día es un regalo, y mientras se abran mis ojos, me enfocaré en el nuevo día y los recuerdos felices que he almacenado sólo por ésta vez en mi vida.”

 

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Palabras para El Alma – Pensamientos

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Pensamientos: “El Melocoton”

by palabras alma on 22/03/2016

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El Melocoton

En medio del desierto, a orillas de un manantial, se levantaba el pequeño pueblo donde vivía Ohmed, con su esposa y sus cuatro pequeños hijos.

Dos veces al año, Ohmed iba a la ciudad. Los niños esperaban ansiosos su regreso, pues su padre siempre les traía algún regalo.

Un buen día, Ohmed regresaba especialmente contento, por la sorpresa que llevaba a su familia. Apenas bajó el camello, los niños corrieron a saludarlo. Con gran satisfacción el padre les dijo: -”Vean qué estupendo regalo nos hizo el tío Efim”; y con gran satisfacción les mostró seis sabrosas frutas.

-Qué manzanas tan bonitas- gritó Mayid, un chiquillo de seis años. Mira, mamá, parecen de oro.

-No son manzanas- dijo Farú, el hermano mayor. Mira la cáscara, no es brillante y está cubierta por una pelusilla.

-Tienes razón, Farú; -contestó el padre-. No son manzanas sino melocotones.

Es una fruta que no puede cultivarse en el desierto. Luego entregó el melocotón más grande a su esposa, tomó otro para él y repartió los otros cuatro entre sus hijos.

Al caer la tarde, cuando toda la familia estaba reunida, Ohmed preguntó al mayor de sus hijos:

-Bien, Farú, ¿Qué te ha parecido el melocotón?

-Sabrosísimo y tan jugoso que en seguida sembré la semilla para probar si puede nacer aquí.

-Muy bien; -dijo el padre- eso demuestra que te gusta la agricultura. ¿Y tú, Mayid?.

-Yo lo he encontrado tan dulce que después de comer el mío le pedí a mamá que me diera la mitad del suyo. Pero boté la semilla.

-Eso quiere decir que aún eres muy niño- contestó el padre, ¿Y qué te ha parecido a ti, Abdel?.

-La verdad, no lo he probado. Primero traté de partir la semilla que botó Mayid. Pero como la almendra que tiene adentro es tan amarga, preferí vender mi melocotón por diez monedas.

El padre, sonriendo, le dijo: -Creo que empiezas demasiado pronto a comerciar. Pero veamos que nos dice Yunén, que ha estado tan callado.

-¿Qué te ha parecido a ti el melocotón?.

-No lo sé -contestó el niño con algo de miedo en la voz.

-¿Cómo? ¿tú tampoco lo has comido? -gritó el padre enojado.

-No, padre, perdóname. Mi amigo Assan está muy enfermo. Fui a visitarlo y mientras le contaba de tu viaje, el pobre no podía apartar sus ojos del melocotón. Miraba con tanto deseo que preferí dárselo a él.

-Dios te lo recompensará, hijo mío; -dijo el padre emocionado-, porque de todos nosotros, tú eres el que mejor ha aprovechado el melocotón.

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