Hoy y no mañana

Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera.

Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no apoyes tu cuerpo sobre mi cuando yo muera.

Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera…

Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo y no me envíes un hermoso ramo cuando yo muera…

Prefiero que elevemos al cielo una oración ahora que estoy vivo y no una misa cantada y celebrada cuando yo muera.

Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo y no un desgarrador poema cuando yo muera

Prefiero escuchar un solo acorde de guitarra ahora que estoy vivo, y no una conmovedora serenata cuando yo muera.

Prefiero me dediques una leve plegaria ahora que estoy vivo y no un político epitafio sobre mi tumba cuando yo muera.

Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles ahora que estoy vivo y no de grandes manifestaciones cuando yo muera…

Prefiero escucharte un poco nervios@ diciendo lo que sientes por mi ahora que estoy vivo y no un gran lamento porque no lo dijiste a tiempo, y ahora estoy muerto…

Desconozco el autor

{ Comments on this entry are closed }

pensamientos en imagenes

{ Comments on this entry are closed }

 ENTRANDO EN LA ZONA CERO

Hay un lugar en el cual puedes concentrarte, donde puedes ser efectivo, donde puedes establecer una sólida conexión con lo mejor que tienes para ofrecer. No es un lugar físico, sino un lugar que puedes encontrar dentro de ti.

Tienes una manera de dejar de lado las distracciones, de prestar absoluta atención a la tarea que tienes entre manos. Tienes una manera de elevarte por encima del ruido, de la confusión y de las preocupaciones superficiales que de otro modo te mantendrían atado.

¿Dónde está ese lugar, cuál es ese camino? Lo podrás encontrar siendo fiel a tus metas más preciadas, a tus objetivos más profundamente guardados.

Lo alcanzarás aceptando y permitiendo que seas tú, ese que realmente eres, quien maneje tus pensamientos y acciones. Se llega a él respetando tus más preciados sueños, manteniéndolos justo frente a ti y sabiendo que tu vida los hará realidad.

Recuérdate a ti mismo quién eres, lo que tienes para ofrecer, la visión que puedes entregar al mundo. Esto te colocará en una zona en la cual tu pensamiento se tornará claro y enfocado, y tus acciones producirán los resultados que buscas.

Sea lo que fuere que pueda estar sucediendo en el mundo que te rodea, hay una manera de ingresar en una zona de objetivos concretos y efectividad intensificada. Conecta con quien realmente eres, y estarás allí.

 

.

{ Comments on this entry are closed }

Thoughts

{ Comments on this entry are closed }

Pensamientos: “LA ESPERANZA ES LA MADRE DE LA FE”

Hace varios años una maestra de escuela pública fue contratada para visitar a unos niños internados en un gran hospital de la ciudad. Su tarea era guiarlos en sus deberes a fin de que no estuvieran muy atrasados cuando pudieran volver a casa.

Un día esta maestra recibió una llamada de rutina pidiéndole que visitara a un niño en particular. Tomó el nombre del niño, el del hospital y el número de la habitación y la maestra del otro lado de la línea le dijo:

– Ahora estamos estudiando sustantivos y adverbios en clase. Le agradecería si lo ayudara con sus deberes, así no se atrasa respecto a los demás.

Hasta que la maestra no llegó a la habitación del niño, no se dio cuenta de que se hallaba ubicada en la unidad de quemados del hospital. Nadie la había preparado para lo que estaba a punto de descubrir del otro lado de la puerta. Antes de que le permitieran entrar, tuvo que ponerse un delantal y una gorra esterilizada para evitar la posibilidad de infección. Le dijeron que no tocara al niño, ni la cama. Podía mantenerse cerca, pero debía hablar a través de la máscara que estaba obligada a usar.

Cuando por fin terminó de lavarse y se vistió con las ropas prescriptas, respiró hondo y entró en la habitación. El chiquito terriblemente quemado, sufría mucho. La maestra se sintió incómoda y no sabía qué decir, pero había llegado demasiado lejos como para darse vuelta e irse. Por fin, pudo tartamudear:

– Soy la maestra del hospital y tu maestra me mandó para que te ayudara con los sustantivos y los adverbios.

Después le pareció que no fue una de sus mejores sesiones de enseñanza.

A la mañana siguiente cuando volvió, una de las enfermeras de la unidad de quemados le preguntó:

– ¿Qué le hizo a ese chico?

Antes de que pudiera dar una disculpa, la enfermera la interrumpió diciendo:

– Usted no me entiende, estábamos muy preocupados por él, pero desde que usted vino, toda su actitud cambió. Está luchando, responde al tratamiento, es como si hubiera decidido vivir.

El propio niño le explicó luego que había abandonado completamente la esperanza y sentía que iba a morir, hasta que vio a esa maestra tan especial. Todo había cambiado cuando se dio cuenta de algo: con lágrimas de felicidad en los ojos, el chiquito tan gravemente quemado que había dejado de lado toda esperanza, lo expresó así:

– No le habrían enviado una maestra para trabajar con los sustantivos y los adverbios a un chico agonizante, ¿no le parece?

{ Comments on this entry are closed }

Pensamiento

{ Comments on this entry are closed }

Para pensar  .

{ Comments on this entry are closed }

Palabras para El Alma – Pensamientos

{ Comments on this entry are closed }

El Saco de Carbón

Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.  Su padre lo llamó y Jaimito lo siguió, diciendo en forma irritada:

– Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:

– Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:

– ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.

El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.

Cuando el padre regresó, le preguntó:

– Hijo, ¿qué tal te sientes?

– Cansado, pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

– Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo que le permitió ver todo su cuerpo… ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:

– Hijo, cómo pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre quedan en nosotros mismos.

 

{ Comments on this entry are closed }

Palabras para El Alma – Pensamientos

{ Comments on this entry are closed }


Estadisticas